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= Debates = == Descripción COVID-19/SARS-COV2 == La COVID-19 (acrónimo del inglés coronavirus disease 2019), también conocida como enfermedad por coronavirus e incorrectamente como neumonía por coronavirus, es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2. Produce síntomas similares a los de la gripe o catarro, entre los que se incluyen fiebre, tos, disnea, mialgia y fatiga. En casos graves se caracteriza por producir neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda, sepsis y choque séptico que conduce a cerca de 3,75 % de los infectados a la muerte según la OMS. No existe tratamiento específico; las medidas terapéuticas principales consisten en aliviar los síntomas y mantener las funciones vitales. La transmisión del SARS-CoV-2 se produce mediante pequeñas gotas —microgotas de Flügge— que se emiten al hablar, estornudar, toser o espirar, que al ser despedidas por un portador (que puede no tener síntomas de la enfermedad o estar incubándola) pasan directamente a otra persona mediante la inhalación, o quedan sobre los objetos y superficies que rodean al emisor, y luego, a través de las manos, que lo recogen del ambiente contaminado, toman contacto con las membranas mucosas orales, nasales y oculares, al tocarse la boca, la nariz o los ojos.1920 Esta última es la principal vía de propagación, ya que el virus puede permanecer viable hasta por días en los fómites (cualquier objeto carente de vida, o sustancia, que si se contamina con algún patógeno es capaz de transferirlo de un individuo a otro). Los síntomas aparecen entre dos y catorce días, con un promedio de cinco días, después de la exposición al virus. Existe evidencia limitada que sugiere que el virus podría transmitirse uno o dos días antes de que se tengan síntomas, ya que la viremia alcanza un pico al final del período de incubación == Relato == En diciembre de 2019 hubo un [[brote epidémico]] de neumonía de causa desconocida en [[Wuhan]], provincia de [[wikipedia:Hubei|Hubei]], China; el cual, según afirmó más tarde [[wikipedia:Reporteros sin Fronteras|Reporteros sin Fronteras]], llegó a afectar a más de 60 personas el día 20 de ese mes. Según el [[wikipedia:Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades|Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades]] (CCDC), el 29 de diciembre un hospital en Wuhan admitió a 4 individuos con [[wikipedia:neumonía|neumonía]], quienes trabajaban en un [[mercado mayorista de mariscos del sur de China de Wuhan|mercado de esa ciudad]]. El hospital informó esto al CCDC, cuyo equipo en la ciudad inició una investigación. El equipo encontró más casos relacionados al mercado y el 30 de diciembre las autoridades de salud de Wuhan comunicaron los casos al CCDC, que envió expertos a Wuhan para apoyar la investigación. Se obtuvieron muestras de estos pacientes para realizar análisis de laboratorio. * [http://weekly.chinacdc.cn/en/article/id/e3c63ca9-dedb-4fb6-9c1c-d057adb77b57 An Outbreak of NCIP (2019-nCoV) Infection in China — Wuhan, Hubei Province, 2019−2020 ] El 31 de diciembre, el Comité de Salud Municipal de Wuhan informó a la [[Organización Mundial de la Salud]] (OMS) que 27 personas habían sido diagnosticadas con neumonía de causa desconocida, habiendo 7 en estado crítico; la mayoría de estos casos eran trabajadores del mencionado mercado. * [https://promedmail.org/promed-post/ COVID-19 update (59): global, cruise ship, more countries, WHO [[International Society for Infectious Diseases]] 28 de marzo de 2020] El 1 de enero de 2020 el mercado había sido cerrado y se había descartado que el causante de la neumonía fuera el [[síndrome respiratorio agudo grave|SARS]], el [[wikipedia:del síndrome respiratorio de Oriente Medio|MERS]], [[wikipedia:gripe aviaria|gripe aviaria]] u otras enfermedades respiratorias comunes causadas por virus. El 7 de enero de 2020 los científicos chinos habían aislado el virus causante de la enfermedad, y realizaron la [[wikipedia:del genoma|secuenciación]] del [[wikipedia:genoma|genoma]]. Esta secuenciación estuvo disponible para la OMS el 12 de enero de 2020, permitiendo a los laboratorios de diferentes países producir diagnósticos específicos vía pruebas de [[wikipedia:Reacción en cadena de la polimerasa|PCR]]. El 12 de enero de 2020, las autoridades chinas habían confirmado la existencia de 41 personas infectadas con el nuevo virus, quienes comenzaron a sentir síntomas entre el 8 de diciembre de 2019 y el 2 de enero de 2020, los cuales incluían: fiebre, malestar, tos seca, dificultad para respirar y fallos respiratorios; también se observaron infiltrados neumónicos invasivos en ambos pulmones observables en las radiografías de tórax. * [http://www.who.int/csr/don/12-january-2020-novel-coronavirus-china/es/ Nuevo coronavirus - China 12 de enero de 2020] La OMS publicó el 17 de enero de 2020 una actualización de la guía provisional para pruebas de laboratorio para el nuevo coronavirus 2019 (2019-‐nCoV) en casos humanos sospechosos disponible (en inglés) en: * [https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/protocol-v2-1.pdf?sfvrsn=a9ef618c_2 Protocolo PCR patentado por el [[Instituto de Virología del hospital Charité de Berlín]]. Versión inicial el 13 de Enero 2020. Versión definitiva el 17 de Enero 2020] La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró «pandemia global» el 11 de marzo de 2020. A finales de abril, esta organización ya aseguró que se habían registrado más de 2,5 millones de enfermos en más de 210 países, áreas y territorios, y cerca de 200.000 muertes. . Los medios de comunicación orgánicos señalaron que los diez países con mayor número de infectados eran Estados Unidos, España, Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, Turquía, Irán, China y Rusia. WUHAN: UN SUCESO LOCAL DE ALCANCE GLOBAL La megalópolis de Wuhan, con 11 millones de habitantes, es la capital de la provincia de Hubei y la urbe más importante de la zona central de la República Popular China. Hasta hace poco más de seis meses, no eran muchos los occidentales que habían oído hablar de este centro político, económico, financiero y cultural del gigante asiático. Wuhan tiene cuatro parques de desarrollo científico y tecnológico, más de 350 institutos de investigación, 1.656 empresas de alta tecnología, numerosas incubadoras de empresas e inversiones de 230 empresas que forman parte de Fortune Global 500 (las primeras 500 empresas del mundo). Debido a su importancia en la economía del país, a Wuhan se la conoce como «el Chicago de China», circunstancia que no deja de resultar llamativa si tenemos en cuenta que hasta antes de ayer casi nadie en Europa habría sabido situarla en el mapa. Pero Wuhan es, además, el centro desde el que irradió, hace casi sesenta y dos años, una persecución religiosa. Allí, los católicos sumisos al régimen comunista rompieron con Roma y constituyeron la Asociación Patriótica Católica China, una nueva religión al servicio del partido único[5], que instigó con mayor énfasis a los católicos romanos. Este dato de Wuhan como foco de varias tipologías de «virus» no es en absoluto baladí en el contexto de la imposición de un nuevo orden mundial en el que las élites globalistas también tienen diseñada su nueva «religión mundial». En China, como en otras partes del mundo, «todo está bajo control». O así lo creen firmemente. ¿Se equivocan? El banco de virus más grande de Asia En Wuhan se encuentra el Centro de China para la Colección de Cultivos de Virus (CCVCC), en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV), considerado el «centro más importante de colección de cultivos a nivel nacional». El Partido Comunista Chino (PCCh) considera a las especies y muestras de microorganismos patógenos recursos estratégicos esenciales para garantizar su seguridad, tanto social como económica y biológica. Así, el centro está orientado a las necesidades estratégicas y desempeña un papel clave en los campos de la seguridad nacional y de la investigación en ciencias de la salud pública. Es decir, un centro biológico al servicio de la defensa nacional, de la guerra y del statu quo. El CCVCC se estableció en 1979 y, diez años después, pasó a formar parte de la Federación Mundial de Colecciones de Cultivos (WFCC). En 2015 se unió al proyecto European Virus Archive be global (EVAg), sufragado por Horizon 2020, el Programa de Financiación de Investigación e Innovación de la Unión Europea (UE) y, en octubre de 2017, obtuvo la calificación más alta por su sistema de gestión de calidad. O sea, que China y la UE colaboran en el campo científico. Se trata del banco de virus más grande de Asia, sustentado, apoyado y financiado por los organismos oficiales que controlan y promueven la investigación a nivel mundial. Interesante dato a tener en cuenta para comprender lo que está pasando. El CCVCC de Wuhan habría comunicado a la OMS la detección de la COVID-19 el 31 de diciembre de 2019, pero las informaciones aún hoy siguen siendo confusas. En un primer momento, el virus se vinculó principalmente a un grupo de trabajadores de un mercado mayorista al aire libre de la ciudad. Ese último día de diciembre, las autoridades chinas notificaron 27 casos de neumonía de origen desconocido, siete de ellos graves. La causa de la dolencia fue identificada el 7 de enero como COVID-19 y, unos días más tarde, China comunicó que el virus, que procedía de un murciélago, podía transmitirse de persona a persona. El número de afectados no dejó de crecer desde entonces, pero los gobernantes de muchos países del mundo, como España, Estados Unidos, México, Colombia, Francia o Italia, entre otros, aseguraban que los «expertos» que les estaban asesorando afirmaban que el virus no era en absoluto peligroso. Recordemos que el protocolo que recibieron los médicos españoles por parte del Ministerio de Sanidad insistía en que si se llegaba «de un viaje desde una zona de riesgo» se hiciera «vida normal en familia, con amigos y en el ámbito escolar y laboral». Fue a partir del 31 de diciembre de 2019, cuando en China se instalaron termómetros infrarrojos en aeropuertos, estaciones de ferrocarril y de autobuses, y las personas con fiebre fueron trasladadas a centros médicos. A finales de enero y principios de febrero, se ordenó a la población de las zonas más afectadas, como Wuhan y Huanggang, que se encerrasen en sus casas. Solo estaba permitido salir de ellas cada dos días y, únicamente, para comprar alimentos y medicinas. Comenzó entonces una campaña publicitaria y propagandística en los medios de comunicación globales en los que China aparecía como una auténtica heroína. Su inteligente modo de tratar el gravísimo problema, que le había sobrevenido de forma natural y del todo imprevista, provocaba las loas y alabanzas de intelectuales, periodistas, políticos y científicos oficiales. De un caos incontrolable en sus hospitales pasó a disponer de centros sanitarios en solo una semana. Las imágenes se repetían en los informativos de todo el mundo. Sin duda, China era el ejemplo que todos debíamos copiar, porque el virus amenazaba con alcanzar cada rincón del planeta e iba a matarnos a todos si no hacíamos lo que el gigante asiático nos enseñaba. En la primera semana de marzo, tras más de 3.000 muertos (cifras oficiales), el Gobierno chino anunció que lo peor de la epidemia ya había pasado. El 19 de marzo aseguró que no se había registrado ningún caso en la población y, durante la semana siguiente, la provincia de Hubei reportó un solo caso al día. Entonces el Gobierno declaró el final del periodo de crisis. Sin embargo, los datos ofrecidos por las autoridades chinas despertaban inquietantes dudas en ciertos gobernantes, ciudadanos y periodistas internacionales independientes. Las cifras eran, como poco, sorprendentes: 82.692 personas contagiadas y 4.632 fallecidos. ¿Cómo era posible? En el momento en el que escribo este capítulo del libro (finales de mayo), en España se han registrado más de 20.000 muertos por coronavirus, mientras que el número de infectados supera los 200.000, según datos oficiales (a los que muchos pronto dejaron de darle credibilidad). En Italia, cerca de 190.000 contagiados y 25.000 fallecidos. En Francia, 160.000 personas contagiadas y más de 20.000 muertos… Estas cifras no reflejan el impacto de una pandemia. En caso de que esta sea real. Las cifras de personas infectadas y fallecidas en China siguen siendo un misterio. La censura innata del Gobierno comunista chino sobre los medios de comunicación nos impide conocer el alcance de lo ocurrido. ¿Hay más infectados y muertos de los que ofrecen sus comunicaciones oficiales? El control del Partido Comunista Chino no conoce límites. Entre los primeros médicos chinos que alertaron de la presencia de la COVID-19 se encontraba Li Wenliang, de treinta y cuatro años, un oftalmólogo de la ciudad de Wuhan que fue detenido a principios de enero por difundir información sobre el coronavirus. El joven médico había enviado un mensaje a sus amigos para alertarles sobre la presencia del virus. La Comisión de Salud Municipal de Wuhan emitió una alerta informando a las instituciones médicas de la ciudad de que una serie de personas padecían una «neumonía desconocida» y prohibían a los facultativos divulgar información sin autorización oficial. Wenliang fue citado en una comisaría y amonestado por difundir aquellos mensajes. Fue obligado a reconocer que había cometido «un delito menor» y a asegurar que no volvería a incurrir en «actos ilegales». El 6 de febrero, Li Wenliang murió de un fallo cardíaco, provocado por el virus, en el Hospital Central de Wuhan. Eso fue lo que afirmaron los medios del régimen. Oficialmente, fue una muerte normal. LA «ORDEN»: CONFINAMIENTO DE LA POBLACIÓN El 11 de marzo de 2020, el día que la OMS declaró la pandemia global por el coronavirus, esta organización pidió a los Gobiernos de los Estados del planeta que adoptasen medidas de «distanciamiento social» por el riesgo de propagación. En España comenzó la suspensión de fiestas, eventos deportivos y el cierre de comercios, centros de ocio y religiosos. Empezó a generalizarse el teletrabajo y las colas en los supermercados se convirtieron en las imágenes más destacadas de los informativos, junto al caos hospitalario, que, casualmente, era similar que el que mostró China. El Gobierno español decretó el estado de alarma y el confinamiento de todo el país para los quince días siguientes. En Italia, país en el que tanto el número de casos detectados como el de fallecidos era, en ese momento, considerablemente superior al de España, estas medidas llevaban ya una semana en funcionamiento. La OMS alertó de que «su pandemia» se aceleraba y respaldó los confinamientos de la población como «la forma de parar el contagio del virus». Además, pidió «tácticas agresivas», como «testar todos los casos sospechosos, cuidar a los confirmados y asegurar la cuarentena de los contaminados». El 26 de marzo, en España se registraban ya más de 57.000 casos de infectados y más de 4.000 muertos, según la oficialidad. El 4 de abril, el estado de alarma se prorrogó, hasta el 26 de abril, mientras el número de contagiados y de fallecidos, según alertaban los expertos oficiales (cuya identidad desconocíamos), seguía en aumento, y otro tanto sucedió el 22 de abril, ampliándose el confinamiento de la población hasta el 9 de mayo. Nos iban administrando el confinamiento en una suerte de fases; así contenían nuestra rebeldía. El objetivo, para los expertos, era «aplanar la curva» de contagios para evitar que el sistema sanitario se colapsara. Y las curvas se hicieron muy populares. La decisión de confinar a la población en sus casas ha traído numerosas consecuencias. Y no solo económicas, que serán inconmensurables, sino psicológicas. De repente, todo lo que dábamos por hecho, hasta lo que parecía más insignificante, como dar un paseo o ir a tomar algo con los amigos, pasó a ser algo imposible. Fue prohibido. Y, por supuesto, a esta traba se añadieron el dolor provocado por la gravedad de la crisis sanitaria, la preocupación por nuestros familiares y amigos, y la angustia causada por las dramáticas cifras de fallecidos, las mayores registradas en tiempos de paz. Morían los ancianos y a sus familiares les prohibían velarlos. ¿Qué estaba pasando realmente? Era una situación inédita, muy difícil de sobrellevar. Los niños dejaron de ir al colegio y se pasaban las horas metidos en casa, sin que pudieran realizar juegos al aire libre. La actividad económica desapareció o, en el mejor de los casos, se ralentizó, y en España ni siquiera se permitía (sí lo hacían en otros países europeos) salir una hora al día a hacer un poco de ejercicio. Nuestra cotidianidad se dio la vuelta y nos aseguraban que la vida no volvería a ser la que conocíamos. Por si fuera poco, las dudas que creaban los datos oficiales de contagiados y fallecidos hacían que la situación se volviese aún más difícil de sobrellevar. A finales de abril de 2020, según datos oficiales, cerca de 2,5 millones de personas habían sido confirmadas como casos de coronavirus en todo el planeta. Estados Unidos era el país con la mayor cifra de contagios, con más de 600.000 casos y 31.000 muertes. España ocupaba el segundo lugar, con cerca de 185.000 contagios, seguida por Italia, con 168.000. Tras estos dos países se encontraban Francia y Alemania, con 147.000 y 137.000, respectivamente. Reino Unido se situaba alrededor de los 103.000. Sorprendentemente, China, epicentro de la crisis unos meses atrás, reportaba 83.000 casos[6]. ¿Todos esos datos eran reales o se estaban inflando de manera interesada para contribuir a algún fin que se ocultaba a la ciudadanía global? El confinamiento de Wuhan… El 23 de enero, las autoridades chinas decretaron el «cierre» de la ciudad de Wuhan. Llamativamente, un día antes habían salido los dos primeros infectados chinos por coronavirus hacia Italia. La pregunta es inmediata: ¿cómo es posible que, conociendo la velocidad de propagación del virus, se permitieran vuelos internacionales desde el epicentro de la pandemia? ¿Por qué no se cerraron las fronteras en cuanto las autoridades sanitarias supieron lo que estaba en juego? Algunos países sí lo hicieron, como Corea del Norte o Rusia. Dato sorprendente… Cabe preguntarse: ¿quizá porque son países que conocen y utilizan los mismos mecanismos de control y sabían que no debían permitir la entrada de ningún ciudadano chino sospechoso de haber contraído el virus? Y lo que era aún más grave: ¿podrían ser los líderes y gobernantes de determinados países del mundo cómplices, en mayor o menor medida, del perverso ataque que estábamos padeciendo al aplicar ciertas políticas aconsejadas por «expertos»? Las llamadas a la calma que presidentes y ministros, periodistas, celebrities y científicos hicieron en un primer momento y la posterior lentitud y la supuesta ineptitud a la hora de tomar soluciones evidencian que lo ocurrido, como poco, es un juego muy sucio. Y una última cuestión: ¿cuales son los vínculos de la OMS con China? Según el periodista chino independiente Yuan Lee el actual director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, tras su visita a China para valorar la situación de la pandemia, recibió 20 millones de dólares por parte del Partido Comunista Chino. * [https://gloria.tv/post/2NNicfxM2md34nnWdZb1EosKo Desenmascarando la relación entre la OMS y el Partido Comunista Chino] Durante las semanas que siguieron a la declaración de Pandemia por parte de la OMS, China se hizo con el control absoluto de los materiales sanitarios imprescindibles para hacer frente al coronavirus. Ellos eran los principales proveedores tanto de test PCR como de equipos de tratamiento y protección para los sanitarios, y se ignoró, de forma sospechosa, a los empresarios nacionales especializados en el sector. ¿Por qué? Fueron cientos las empresas chinas sin licencia las encargadas de vender al resto del mundo productos que en ese momento todos necesitábamos. Hablamos de un país en el que la corrupción y la falta de transparencia son «marca de la casa». Y España, como otros países, lo está aceptando. * [https://www.elmundo.es/espana/2020/04/09/5e8e0f3421efa0e8588b469e.html El Gobierno mantuvo inutilizados a más de 300 laboratorios disponibles para hacer PCRs durante el primer mes desde que declaró el Estado de Alarma] EL PAPEL DE LA OMS Durante la segunda quincena de enero de 2020 se registraron casos de coronavirus en Tailandia, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Estados Unidos, Francia, Italia, España…, todos ellos en personas provenientes de Wuhan o de alguna otra ciudad china. Estados Unidos fue calificado como el país con más casos de coronavirus. El presidente estadounidense, Donald Trump, culpó a la OMS como responsable del desastre por titubear en su gestión y cometer errores que han costado la vida a centenares de miles de personas en el mundo. Además, la acusó de privilegiar a China en la crisis y de minimizar la amenaza del coronavirus durante las primeras semanas de su expansión. El epidemiólogo Bruce Aylward, que lideró la misión de la OMS a China en febrero para analizar los efectos de la pandemia, se defendió de estas acusaciones alegando que «China es un socio muy importante de la crisis. Su experiencia era absolutamente esencial y por ello trabajamos codo con codo con ellos [las cursivas son mías]». Las denuncias contra la OMS no cesaban, pero los medios de comunicación masivos no las difundían, no nos daban voz. Somos muchos los periodistas y científicos que hemos criticado a la OMS por negligencia, inacción y corrupción. ¿Por qué la OMS y el PCCh no alertaron antes de la situación? Si eran conocedores de la rapidez de la propagación del virus, ¿por qué no compartieron con el mundo lo que sabían acerca de la pandemia hasta el mes de marzo, cuando ya había casos de coronavirus en más de cien países? UN ESPEJO PARA COMPRENDER: TAIWÁN Taiwán, una pequeña isla a mil kilómetros de Wuhan, es uno de los pocos lugares del mundo que ha logrado contener el coronavirus, reportando en seis meses tan solo siete muertes y 443 casos de COVID-19, en la mayor parte contagios «importados». Lo más llamativo es que ni siquiera fue necesario adoptar las drásticas medidas que sí se impusieron en el resto del planeta, como el encierro en casa. 1. Test, test y más test… Los «expertos oficiales» aseguraban que la detección de los casos ha sido el factor fundamental para contener la extensión de la pandemia. Taiwán fue por libre desde el primer momento, sin esperar ni hacer caso de las instrucciones de la OMS. Krys Johnson, profesora de Epidemiología de la Universidad de Temple (Estados Unidos), asegura que los test han marcado la diferencia entre las naciones que han demostrado mejores resultados en su batalla contra el virus y otras donde el número de casos aumentó rápidamente: «Corea del Sur ha estado analizando a unas 10.000 personas por día, lo que significa que evalúan a más personas en dos días que los que ha analizado Estados Unidos en más de un mes». La OMS criticaba que muchos Gobiernos solo hacían pruebas a los pacientes más graves, lo que falseaba las estadísticas y propiciaba que personas con síntomas leves o los asintomáticos continuasen propagando el virus. Parece que a la OMS le importaban más las estadísticas que las vidas. Es paradójico que el principal problema fue que nunca hubo test a disposición de la población. ¿Qué pretendía exactamente la OMS? ¿Le interesaba sembrar el caos y el pánico en las personas? Y los gobernantes nacionales, ¿a qué se debía su torpeza para conseguir test? 2. Aislar a los contagiados Decía la oficialidad que la realización de pruebas permitía aislar a los enfermos y evitar que se propagase el virus. Esto abriría la posibilidad de detectar posibles contagios que todavía no habían desarrollado síntomas y aislarlos, como hicieron en Taiwán desde el primer momento. Pero no había instrumentos para realizar tales pruebas. 3. Preparación y reacción rápida Según el doctor Tolbert Nyenswah, principal responsable de la OMS en el combate contra el Ébola en África Occidental, uno de los elementos básicos para la contención de un virus es reaccionar rápidamente antes de que los contagios se diseminen por la población. Pero los Gobiernos no reaccionaban. Todos estaban confundidos con informaciones contradictorias y con sus propias ambiciones de poder. Un artículo publicado en el Journal of the American Medical Association sobre la respuesta de Taiwán sugería que la contención que logró la isla respondía parcialmente a la preparación que habían desarrollado para eventuales situaciones de este tipo desde que en 2003 crearon un comando central para el control de epidemias. «En Europa y Estados Unidos hemos visto que no solo faltaba preparación, sino que se ha reaccionado tarde», señaló el doctor Nyenswah. Sin duda, Taiwán conoce el juego del poder globalista y del PCCh. De este modo, antes de que se confirmara la transmisión del virus de persona a persona a mediados de enero, Taiwán examinaba a todos los pasajeros provenientes de Wuhan. Y cada médico recibió instrucciones de reportar los datos de cualquier paciente con fiebre o síntomas respiratorios agudos y antecedentes de viajes recientes a Wuhan. Pero eso mismo estaba haciendo Italia. Yo pasé el fin de semana de San Valentín (13, 14 y 15 de febrero) en Milán y a la entrada al país, en el aeropuerto, había médicos tomando la temperatura a todos los viajeros. E Italia ha sido después uno de los países más perjudicados. Está claro que las fuentes que narran esta historia son interesadas y atacan a los más ingenuos y a los que desconocen el mecanismo de sus mentiras. A Taiwán no lo han engañado esta vez. Tiene sobrada experiencia en tratar con las mentiras del PCCh. 4. Promover medidas de higiene Realmente, todo parecía un timo. Un virus gravísimo al que, según la OMS, se combatía lavándose las manos. El doctor Nyenswah señaló: «Muchos países asiáticos aprendieron con la experiencia del SARS en 2003, y son naciones donde existe una conciencia de practicar medidas de higiene no solo para no enfermar, sino para no contagiar a los demás, lo que es fundamental en estos casos». Las calles también se desinfectaron y limpiaron, algo que debería ser la norma, y no solo en tiempos pandémicos. En Singapur y Taiwán, las estaciones con gel antibacterial en las calles son una constante y el uso de mascarillas estaba extendido incluso antes del coronavirus. Teniendo en cuenta todos estos factores y el hecho de que Taiwán tomó las precauciones correctas, la pregunta resulta inevitable: ¿cómo es posible que la todopoderosa OMS no alertara al planeta de lo que podía suceder si no se tomaban medidas inmediatas? Al principio, la OMS alabó a Taiwán, pero después de que el Gobierno chino llevara a cabo determinadas maniobras y de que el presidente de Estados Unidos intercediera a favor de la soberanía de la isla, todo cambió. ¿Estábamos asistiendo a una grave enfermedad o a una guerra global? == Origen == == Confinamiento == Con los datos recopilados de diferentes países se observa que los estados con un confinamiento más estricto y de una mayor duración, como han sido Bélgica, España, Euskadi (CA) y Reino Unido son los de mayor tasa de mortalidad por 100.000 habitantes de Europa, frente a países con un confinamiento más flexible, de menor duración e incluso sin confinamiento. [[Archivo:Graf1.PNG|500px|thumb|center|texto alternativo]] Con los datos de las siguientes gráficas se observa que los países con mayor número de casos son los que han llevado un confinamiento más estricto y con una mayor duración frente a los de confinamientos más flexibles y bastante más flexibles con una menor duración en el tiempo, e incluso hasta con un país como Suecia que no ha realizado confinamiento alguno. [[Archivo:Graf2.PNG|500px|thumb|center|texto alternativo]] Igualmente en la siguiente gráfica se observa como todos los países están desde la primera semana de mayo muy por debajo del valor que se considera epidemia en la gripe (casos semanales por 100.000 habitantes para epidemia superior a 55), observando que hasta incluso Suecia que ha optado por una estrategia totalmente diferente, aún que presente valores algo más altos que los demás países, estos datos se han mantenido a lo largo de estos 2 meses y medio como si se tratase de una gripe estacional, y, por supuesto creando una mayor inmunidad en la población. [[Archivo:Graf3.PNG|500px|thumb|center|texto alternativo]] == Test PCR == Se generan incertidumbres mediante la técnica de PCR y sobre todo de los test rápidos empleados actualmente, y los falsos positivos: Como primera incertidumbre, se sabe que con esta técnica un positivo no quiere decir que este sea viable o no, es decir, que tenga capacidad de infectar o no, ya que para ello tendríamos que ir a confirmación mediante cultivos celulares. Como segunda incertidumbre, no se tiene claro a ciencia cierta si el SARS-CoV-2 se ha aislado correctamente, se puede confundir el virus de ARN con vesículas extracelulares o exosomas que contienen proteínas y ARN, que se pueden confundir con un virus habiendo sido necesario que ese aislamiento se hubiese ajustado a los postulados de Koch, lo cual, según dijo la misma OMS, no llegó a cumplirse. La única prueba que se ha presentado es la secuenciación de nucleótidos en base a bibliotecas genómicas. Como tercera incertidumbre los test de PCR hacen una secuenciación de un material genético que tiene que transformar previamente ARN a ADN y luego hacer la lectura de la secuencia de nucleótidos y que coincida con lo que se supone pertenece al virus, pero el problema es que la PCR sólo analiza unos 200 nucleótidos mientras que la secuencia genómica del virus tiene cerca de 30.000, luego el fragmento para comparar es muy pequeño. Como cuarta incertidumbre el SARS-CoV-2 comparte el 80% de su genoma con el SARS-CoV-1 y, por tanto, ser este el que se detecta y no el 2, además de poder coincidir con otros coronavirus. Como quinta incertidumbre la prueba de PCR es complicada desde el punto de vista que un pequeño fragmento se amplifica millones de veces, por lo que cualquier fragmento de ARN que pudiera haber en la sangre o en una muestra celular se amplificaría de ahí que pudiera haber muchos falsos positivos, por lo que se puede deducir que de todos los casos positivos que se detectan al menos el 50% son falsos positivos. El propio Ministro de Sanidad de Alemania (Jens Spahn) hizo las siguientes declaraciones en Junio 2020 respecto a las PCR y el porqué Alemania había decidido dejar de hacer pruebas masivas de PCR : "Viel mehr falsch Positive als tatsächlich Positive". Traducción : "Muchos más falsos positivos que positivos reales". Es decir, de cada 10 pacientes que han sido diagnosticados con PCR positivo hay, como mínimo seis que NO tienen el virus SARS-CoV-2 y, por tanto, según palabras textuales del Ministerio de Sanidad alemán, hacer PCRs masivamente "conduce a una falsa sensación de seguridad". * [https://twitter.com/ARD_BaB/status/1272227228781285379?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1272227228781285379%7Ctwgr%5Eshare_3&ref_url=https%3A%2F%2Fmaldita.es%2Fmalditaciencia%2F2020%2F08%2F29%2Fnatalia-prego-pcr-video-coronavirus%2F Declaraciones TV Ministro de Sanidad de Alemania Jens Spahn] Los datos empíricos de las Rt-PCR tienen muchas deficiencias, como prueba que se vincule específicamente a SARS-CoV-2 con la COVID-19, ya que en donde se han hecho muestreos significativos encontramos un 80% de asintomáticos y un 17% de "sintomáticos leves", es decir, con síntomas inespecíficos como tos o fiebre baja, (recordemos que los coronavirus están frecuentemente presentes en las mucosas de personas con catarro o resfriado). También hay que tener en cuenta la evolución del porcentaje de positivos con respecto del total de test realizados, la cual no siguió una progresión pandémica durante los meses de crisis en Europa (marzo a mayo). Creo que uno de los problemas que se ha generado con estos test es como se ha llevado a cabo su utilización, en una primera fase de escalada del virus, aún con las incertidumbres del mismo, y admitiendo que todos los positivos fueran enfermos con el virus, esta técnica se podía utilizar como herramienta para la planificación sanitaria con el fin de ordenar los colapsos que se dieron en los centros hospitalarios. Pero teniendo en cuenta todas estas incertidumbres del test, y sabiendo que los biólogos somos los profesionales que realmente controlamos la técnica de PCR se debe decir que en el momento de la desescalada no se puede utilizar como principal herramienta una técnica con tantos falsos positivos para tomar medidas de tipo socio-político de influencia directa en la economía del país, cuando lo realmente esencial en este momento es controlar que no haya ni un número importante de hospitalizaciones ni de ingresos UCI en los centros sanitarios. Es decir, que lo que realmente se ha hecho diferente a lo que se hace con el virus de la gripe ha sido la forma de testear a las personas. == Asintomáticos == Se puede dar a equívoco la utilización del término asintomático con el de presintomático. El primero está en la total normalidad de salud, por lo que no tiene la enfermedad y, por tanto, no contagia. El segundo tiene algún síntoma típico de picor en nariz o garganta, todavía sin la sintomatología propia de toses o estornudos, al igual que con la gripe, con lo que en poco tiempo pasaría a ser sintomático. Es decir, el primero no contagia, el segundo muy difícilmente contagia, se tendrían que dar unas condiciones de relación personal más bien en intimidad, y el tercero es difícil que contagie al exterior y más fácil en interior con condiciones de poca renovación de aire. En un estudio de la infectividad de los asintomáticos portadores de SARS-CoV-2 se concluyó que la propagación de los asintomáticos no era motivo de preocupación, ni se demostró la infectividad del SARS-CoV-2 por asintomático en una prueba con contacto con 455 sujetos con resultado de que ninguno de ellos fue infectado. Igualmente, la OMS confirma que es raro que una persona asintomática trasmita el virus a una persona secundaria. == Mascarillas == Lo que es importante saber es que para contagiarse se necesita por una parte carga viral y, por otra, tiempo de exposición y esos dos factores al aire libre son altamente improbables. En estudios realizados por la OMS sobre la prevención del contagio del virus de la gripe por las mascarillas concluyeron que el uso de estas no prevenía del contagio del virus influenza (gripe), y por lo tanto en ningún momento de la época de gripe se ha exigido a la población el uso de la misma. Por lo tanto, como no se han realizado estudios sobre la prevención de las mascarillas respecto al SARS-CoV-2, lo único científicamente válido por su semejanza vírica es lo que se investigó en su momento para la gripe donde no se hallaron evidencias de que se previniese el contagio con las mascarillas, como así lo confirma la OMS en su página web. Las mascarillas además presentan algunas problemáticas, como la autocontaminación por tocar y reutilizar la mascarilla ya contaminada, una ligera disminución de oxígeno ya que cuando inspiramos el aire que respiramos tiene un 21% de oxígeno y con la mascarilla hay una pérdida cercana al 2%, es decir que empezamos la respiración en inspiración con un pequeño déficit, al darse una menor introducción de oxígeno en la inspiración ( ligera hipoxia), pero el principal problema a mi modo de ver se da con la expiración ya que al expirar expulsamos cerca de un 4% de CO2, y con la mascarilla parte de ese CO2 nos lo volvemos a introducir en los pulmones, ya que hay que tener en cuenta además que la densidad del CO2 es mayor que la del O2, por lo que este se escapará con una mayor facilidad. Si una persona respirando en condiciones normales realiza unas 15 inspiraciones-expiraciones por minuto, las personas que tengan que utilizar la mascarilla durante varias horas seguidas estarían introduciéndose cantidades de CO2 y de ahí los posibles dolores de cabeza que pueden padecer sobre todo aquellas personas que estén obligadas por situación laboral a llevarlas durante muchas horas. Esto explica también por qué las personas que padecen del respiratorio están eximidas de utilizarla. Igualmente, y demostrado en estudios con cultivos microbiológicos de las mascarillas, se han apreciado crecimientos bacterianos (estafilococos, estreptococos, gram, bacilos, hongos), por lo que no se puede descartar que las mascarillas pudieran producir dermatitis y problemas con hongos. También hay que reseñar que el uso de la mascarilla genera miedo y sospecha de que todos seamos armas biológicas andantes con lo que ello conlleva un problema de socialización importante. A continuación se analiza el uso de la mascarilla en diferentes países de Europa en base a lo que tienen establecido en sus normativas: • Reino Unido: Interior obligatorio, exterior no obligatorio • Noruega: Tanto interior como exterior no obligatorio • Suecia: Tanto interior como exterior no obligatorio. • Finlandia: Tanto interior como exterior no obligatorio • Estonia: Interior y exterior recomendado si no hay distancia mínima de 2 metros. • Dinamarca: Tanto en interior como exterior no obligatorio • Países Bajos: Tanto interior como exterior no obligatorio • Bélgica: Interior y exterior recomendado si no hay distancia mínima de 1,5 metros. • Alemania: Interior y exterior recomendado si no hay distancia mínima de 1,8 metros. • Hungría: Interior obligatorio, exterior no obligatorio • Grecia: Interior obligatorio, exterior no obligatorio • Austria: Interior obligatorio, exterior no obligatorio • Suiza: Interior y exterior recomendado si no hay distancia mínima de 1,5 metros. • Italia: Interior obligatorio, exterior obligatorio si no hay distancia mínima de seguridad. • Francia: Interior y exterior recomendado si no hay distancia mínima de seguridad. • Portugal: Interior obligatorio y exterior recomendado si no hay distancia mínima de 2 metros. • España: Obligatorio en interior y exterior. La OMS, en su circular de 5 de junio de 2020, no establece la obligatoriedad del uso de las mascarillas en espacios exteriores ya que considera que no está demostrado que prevenga del contagio de la COVID-19. Igualmente, la OMS afirma que sólo hay que usar mascarilla si se tiene tos o fiebre, o cuando estemos con una persona enferma. ¿Cuál es la razón para que el estado español sea el único país de Europa que obligue al uso de las mascarillas en espacios exteriores cuando a OMS no lo establece como obligación? == Inmunidad de rebaño == El asunto de la inmunidad de rebaño no deja de ser una nueva contradicción en las administraciones sanitarias, ya que cuando se hicieron estudios de seroprevalencia, se vio con decepción que los porcentajes de anticuerpos eran muy bajos y que se estaba muy lejos de esa inmunidad de rebaño. Pues bien ahora que con esos test de pcr a los que se les da absoluta fiabilidad se habla de rebrotes de contagios en la mayoría de los casos asintomáticos, sin ingresos en hospitales ni UCIs, se continua con la dialéctica del miedo en la población tomando medidas que restringen las libertades individuales.¿ No tendría que estar la administración sanitaria contenta por estar ahora consiguiendo aumentar esa inmunidad de rebaño que es lo que inicialmente esperaban que fuesen los resultados de seroprevalencia?, ¿ no es la mejor prevención de cara a enfrentarse con el virus el que se consiga una mayor inmunidad en la población como ocurre con la gripe? == Relación COVID-19/Gripe == Hay que tener en cuenta que si se ha declarado pandemia por parte de la OMS, quizá todos los años se tendría que haber declarado con la gripe, ya que en el mundo se llegan a contabilizar entre 6.000.000 a 8.000.000 de casos de contagios de gripe y cerca de 650.000 fallecidos, es decir 9,3% de letalidad y por la COVID-19, hasta la fecha, se llevan contabilizados 17.900.000, con 680.000 fallecidos, es decir 3,8% de letalidad, por tanto inferior a la de la gripe. La misma OMS pidió que se analicen las muestras que se posean de enfermedades de neumonía contabilizadas al final del año pasado y durante los meses de enero y febrero del presente año, con el fin de saber si esas neumonías se de debían al virus de la gripe como vector o al virus SARS-CoV-2. Si observamos el siguiente gráfico con datos de Euskadi vemos que el comportamiento de los virus de la gripe común y los de SARS-CoV-2 siguen curvas semejantes, siendo las diferencias encontradas en que la COVID-19 empieza en febrero, mientras que la gripe empieza en noviembre, con picos en ambos virus semejantes, pudiéndose explicar el colapso de los centros sanitarios en que en la gripe la expansión del virus por encima de lo considerado epidemia dura 11 semanas y en la COVID-19 dura 6 semanas, por lo que el reparto del número de ingresos/día es menor en el caso de la gripe que en el caso de la COVID-19. [[Archivo:Comparativa_Gripe_covid.PNG|1200px|thumb|center|texto alternativo]] Si nos centramos en los fallecidos por COVID-19, en el caso de Euskadi, a día de hoy se han contabilizado 1.626 fallecidos, la mayoría con neumonías resistentes, mientras que los fallecidos por estas neumonías resistentes en la época gripal ascienden a 3.005 fallecidos (datos 2018), adjudicándose a gripe contrastada por analítica de laboratorio 151 casos que dieron positivo a la analítica de la gripe. El diferencial se explica porque en el caso de la COVID-19, al haberles hecho el test, se le han asignado todos esos fallecidos de neumonías resistentes, mientras que en la gripe los test que se hacen son en mucha menor cantidad ya que sólo toman una alícuota (350) del espectro de edad > 65 años con el fin de ver la eficacia de la vacuna. Si nos referimos a la tasa de mortalidad/1000 habitantes en el estado español tenemos que esta es de 61 parara la COVID-19, frente al 38 para la gripe. Pero, si tenemos en cuenta que en el caso de la gripe existe vacunación anual de la población, principalmente en las personas de más edad y con patologías, estimándose que esta es efectiva en el 55% de las personas que se vacunan, tendríamos que la tasa de mortalidad sin vacuna de la gripe se elevaría al 69, es decir, del orden de los valores de la COVID-19, pudiendo ser esta la razón, o que haya habido un problema de interferencia en la propia vacuna. == Vacuna COVID-19 == [[Bill Gates]] == Situación actual == * [https://www.worldometers.info/coronavirus/country/spain/ Datos coronavirus España] * [https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/situacionActual.htm Desglose datos coronavirus Ministerio Sanidad España] * [https://www.rtve.es/noticias/20200906/radiografia-del-coronavirus-residencias-ancianos-espana/2011609.shtml A dia 06/09/2020, en España hay 19.953 ancianos que han muerto en residencias con COVID-19 O SÍNTOMAS COMPATIBLES con la enfermedad] Esto implica que el porcentaje de muertes por coronavirus en residencias representa aproximadamente un 70% de las muertes totales en España. Lo más significativo, es que los propios medios de comunicación públicos españoles (RTVE) confirman que la cifra de muertos por coronavirus en residencias hace referencia no solo a los ancianos muertos por COVID-19 sino también a los que mostraban SÍNTOMAS COMPATIBLES con la enfermedad * [https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=35177 INE Estadísticas defunciones] * [https://www.lavanguardia.com/vida/20200811/482781067619/deteccion-asintomaticos-baja-letalidad-coronavirus-029-por-ciento.html Tasa letalidad 0,29% Agosto 2020. Ministro de Sanidad] * [https://twitter.com/CoronaDades/status/1301612627840380928 Mortalidad por edades en Cataluña Septiembre 2020] * [https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=5037 9.210.337 pruebas PCR realizadas en España hasta Septiembre 2020] == Escenario futuro == [[Michael Hazin]]
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